COVID19 para todos los públicos, una visión desde la fisiología

Lo primero, decir que este texto ha sido escrito con la intención de que cualquier persona pueda leerlo. No hace falta tener conocimientos previos, por lo que existe un esfuerzo para facilitar la compresión del lector a través de un lenguaje sencillo, que permita entender aspectos técnicos complejos de biología, fisiología, etc.

Estamos en un momento histórico en que las tornas han cambiado con respecto a la información.   Hoy en día, hay mucha información (quizás un exceso), pero sin embargo, cada vez hacen falta más conocimientos para poder aportar un buen juicio informativo sobre un determinado tema.  Esto es debido a que las áreas de conocimiento  están  cada vez más especializadas (es decir, cada vez sabemos más y más, de temas  que cada vez son más específicos). La resultante de esto es que, la mayoría de la información que a día de hoy circula, suele estar bastante alejada de la realidad de conocimientos, que actualmente tenemos sobre lo que se está difundiendo. 

Por lo tanto, el problema de hoy en día no es el acceso a la información, si no en poder filtrar la información que es buena, si eso lo aderezamos con la cantidad de sesgos que identifican al ser humano como especie y al “boom” de las redes sociales, nos encontramos frente a un hervidero de comentarios y noticias dispares, contradichas unas con otras, pero que normalmente esconden la confirmación de algún sesgo o algún otro tipo de interés.

Con este texto no pretendo posicionarte de ningún bando (si es que realmente existen). El único objetivo es que, de una forma simple y con un lenguaje sencillo, entendamos de una mejor manera como interactúa el virus COVID 19 (SARS-CoV-2) con nuestro organismo. Cada una de las lineas están escritas desde la parte menos pretenciosa del tema, es decir, desde la fisiología.

Y siendo justo con lo que he dicho, es probable que ni siquiera yo sea la persona más capacitada para aportar información sobre el COVID-19, por eso voy a hablar de algo más básico, fisiología y biología, sin aportar ningún tipo de opinión, y aún así, te invito a que seas excéptico/a con el presente texto. 

Empecemos:

Pues bien, al primero que os quiero presentar es al sistema inmune (SI), el protagonista de está historia. El SI es una familia de numerosos miembros que luego conoceremos y que tiene la función de protegernos. El SI es tan eficiente, que esta permanentemente trabajando en esta tarea sin que ni siquiera nos demos cuenta. Es nuestra linea de defensa contra  todo aquello que pudiera hacernos daño (patógenos), como por ejemplo los miles de microbios que nos cruzamos diariamente.  Cuando una de las miles batallas que libra se vuelve más exigente, es probable que nosotros lo percibamos a modo de síntomas (fiebre, dolor, fatiga, vómitos, etc.). Cuando esto ocurre no penséis que se ha quedado paralizado sin trabajar, más bien ocurre todo lo contrario, toda la familia del SI se pone a batallar para frenar el peligro.

Una vez conocido al SI, vamos a conocer a sus integrantes, ya que son los verdaderos protagonistas. Como si de una empresa se tratase, cada uno de ellos tiene una función concreta, necesaria para sacar el trabajo adelante.  Estos protagonistas son principalmente células, y cada una de ellas está especializada en una tarea. Como cualquier empresa, esta se mantiene cuando todos cooperan de una forma eficaz y coordinada.

Las células  actúan poniendo en marcha muy diversos procesos, como generación y degradación de moléculas necesarias, comunicación con otras células, y ¡a veces hasta suicidándose! . Una parte importante de la célula es el ADN, que no es otra cosa que el manual de instrucciones de esa célula. En este manual está todo lo que la célula puede hacer y además explica como hacerlo. Como el manual es muy grande, a veces se necesita “arrancar” temporalmente unas páginas, que es un apartado donde viene únicamente lo que en ese momento la célula tiene que hacer. Realmente estas páginas no se arrancan, si no que se copian rápidamente en un blog de notas, el ARN. Por lo tanto podríamos decir que este ARN es un minimanual de instrucciones para una tarea concreta y que está presente temporalmente mientras que sea necesario llevar a cabo esa función. 

Es importante saber esto ya que el COVID19 es un virus que no tiene ADN, solo tiene ARN. Es decir, es tan simple, que en unas pocas paginas esta explicado su funcionamiento. Esto le dota de una gran ventaja, se replica muy rápido (por eso se expande tan rápido), pero también de una gran debilidad, y es que es muy vulnerable, por eso necesita estar en lugares muy concretos para poder sobrevivir (como los tejidos epiteliales de nuestro organismo, por ejemplo los pulmones).

Cada tejido tiene sus poblaciones celulares específicas y por lo tanto, el SI tiene las suyas (neutrófilos, macrófagos, linfocitos, células dendríticas). Los lugares donde principalmente residen estas células del SI son en el sistema sanguíneo (están en la sangre),  en  los ganglios linfáticos y en el bazo, aunque también suele haber un número reducido en cada tejido (piel, tendones, músculos, etc.)

Terminando ya con la parte inicial de presentación de este SI, no puedo dejar de hablar de una propiedad de este sistema que me parece fascinante, y es su capacidad de memorizar.  El SI tiene memoria, es decir, se acuerda de cada una de las batallas que ha librado. Esto es fundamental para la supervivencia, pues que mejor forma de defenderse, que saber de que modo va a atacar tu enemigo. A medida que envejecemos, el SI se deteriora, pero sin embargo cada vez tiene una base de datos mayor para poder defenderse, contrarrestando así (en cierto modo) su perdida de eficacia derivada de la edad.

Ahora te explicas porqué hay virus que solo pasas una vez en tu vida (como la varicela) y porque estar expuesto a ciertos patógenos durante nuestra vida (sobre todo de joven, cuando somos más “fuertes”) es importante de cara a la defensa futura. Ahora también te explicas porqué de pequeño nos vacunan. Hay ciertos virus y microbios que son “duros de pelar” y que durante años han ocasionado miles de muertes ya que no los conseguimos vencer. Las vacunas lo que hacen es “amañar” la pelea introduciendo un virus muy debilitado, de tal manera que tu SI no tenga ningún problema para proclamarse campeón. Gracias a la capacidad de memorizar, el SI sabrá después reconocer el virus en el futuro y por tanto generar una buena defensa sin ningún riesgo. ¡A cambio de un pequeño picotazo, conseguimos que virus que antes mataban millones de personas ya no lo hagan!

Pues bien, una vez conocido a nuestro protagonista vamos a contar una de esas batallas que actualmente está librando, su cruzada contra el COVID19.

Muchas malas noticas circulan sobre esta batalla que se está librando, parece oírse que este COVID19 tiene acorralado a nuestro SI, que no es capaz de generar estos anticuerpos de memoria para defenderse en el futuro, etc. Cuidado que a veces las noticias quieren despistar al enemigo, pero la realidad es mucho más compleja y no todo son malas noticias, nuestro SI está demasiado bien pensado como para cometer grandes errores.

Presentemos esta batalla. Cuando el virus entra en nuestro organismo tiene como objetivo sobrevivir, y para ello tiene que replicarse (multiplicarse). El problema es que para conseguirlo necesita introducirse dentro de otra célula (nuestras células), ya que es tan débil, que sin ayuda no puede sobrevivir mucho tiempo. Por lo tanto, su estrategia para esta batalla es clara, tiene que conseguir “viajar” a tejidos de nuestro organismo donde pueda asaltar nuestras células.  Sus tejidos preferidos son los que tienen revestimientos epiteliales, como las vías aéreas y los pulmones, las células de estos entornos tienen una puerta en su membrana que el virus sabe abrir (realmente es una enzima denominada ACE2) y por lo tanto entrar.  Si entrara por ejemplo por vías digestivas, moriría antes de poder llegar a un lugar donde poder replicarse, sin embargo las vías aéreas  resultan el lugar más sencillo (por eso continuamente oímos que la gente que lo sufre tiene neumonías y que precisa de oxigeno). 

Cuando el virus entra en la célula, intenta engañarla, ¿recordais lo del ARN?, pues bien, lo que hace es depositar este mini manual de instrucciones (ARN) que tiene, que al ser tan simple, !es nuestra propia célula quien se pone a “crear” lo que pone en ese manual!. Si, estás en lo cierto, el virus engaña a nuestra propia célula para generar nuevos virus, y cuando esto se completa, los virus abandonan la célula y se van a buscar nuevos “huéspedes”. 

Cuando un patógeno nuevo, como lo es el COVID19, entra en contacto con nuestro organismo, el SI empieza con una defensa rápida y casi refleja (inmunidad innata). Si, lo cierto es que nuestro SI es en realidad un “matón”  que ataca absolutamente todo lo que no conoce, sin ni siquiera preguntar.  La primera linea de defensa suele estar mediada por los macrófagos, células del SI poco estrategas pero muy útiles combatiendo. Son tan “sádicas” que van directamente a comerse al patógeno (literalmente). Estos macrófagos (como otras células), tienen la capacidad de comunicarse unas con otras, lo hacen a través de unas moléculas llamadas citoquinas, que actúan de mensajeros (o whatsapp). Estas citoquinas viajan por el tejido para avisar al resto de células de lo que está ocurriendo y que estas se pongan en “modo defensivo”. Cuantos más patógenos haya, mayor cantidad de whatsapp están circulando y mayor número de células se unen a la batalla.

Cuando las células reciben el “whatsapp” que avisa de que hay peligro, se ponen en “modo defensivo”  creando barreras propias para no ser infectadas por el virus,  difundiendo este mensaje generando más citoquinas, e incluso a veces, si piensan que pueden estar infectadas !Se suicidan!. Ya lo lo dijimos el SI es muy radical y no se anda con  tonterías. La resultante de esto es que el SI intenta crear un ambiente desfavorable para el virus (ambiente inflamatorio). 

Cuando ya estamos en este ambiente hostil, todas las células y no solo los macrófagos están luchando para vencer al virus. Esta segunda linea de defensa, denominada inmunidad adaptativa, ya mucho más estratégica que la primera, es la encargada de analizar al enemigo de forma específica para encontrar su punto débil. Claro, esto tarda 1 o 2 semanas en ponerse en marcha. 

Unas de las primeras células que que se ponen a trabajar en este segundo ataque son las células dendríticas. Estas largas células funcionan a modo de espías, estudiando los puntos débiles del enemigo. Para analizar el virus, a veces lo secuestran y se lo llevan a una especia de salas de tortura, los ganglios linfáticos, Es aquí donde tras un arduo interrogatorio, al virus no le queda más remedio que “cantar” y chivar al SI cual es su debilidad. Fijaros lo que debe ocurrir aquí que hasta los ganglios linfáticos se hinchan en las infecciones.

Ahora, ya con esta útil información en su poder, las células dendríticas transmiten los puntos débiles del virus a otras células ya más famosas, los linfocitos, quien considerados como héroes suelen llevarse la gloria de las victorias. Es ahora, cuando empieza la mayor y mejor defensa contra el virus, el SI ha tardado un poco, pero a partir de ahora va a crear un ejercicio especializado en vencer  a este virus. ¿Como lo consigue? Fijaros que interesante. Ahora, los linfocitos (en concreto los linfocitos B y los T colaboradores) empiezan a fabricar una especie de “armas”, los anticuerpos, que son super efectivas contra el virus. Cuando un anticuerpo ataca (en realidad se une) al virus, este queda muy debilitado, haciendo que el resto de células que hablamos antes no tengan ningún problema para derrotarlo. Es decir, estos anticuerpos son  la “criptonita” del virus.  Ademas de esto (que ya es fascinante), otro tipo de linfocitos (linfocitos T citotóxicos), evolucionan  y se transforman células asesinas (se llaman así, natural killers),  las cuales empiezan  moverse por el organismo, ordenando a las células infectadas a morir.

Supongo que mucha gente que está leyendo esto, estará sorprendida de la manera en la que su SI batalla contra estos enemigos. Pero esto no termina aquí, como antes dijimos, el SI tiene memoria, por lo que no da por finalizado su trabajo cuando el virus es derrotado. Ahora se transforma en un responsable sistema que establecerá las bases se actuación para estar preparado por si hubiese futuros ataques. Una vez el virus es vencido, los linfocitos que han estado trabajando mueren, por lo que  dejan de generar anticuerpos (por eso se dice que los anticuerpos desaparecen). Sin embargo, un número de anticuerpos no mueren si no que emigran a la medula ósea. Estos son los linfocitos  B de memoria, los cuales serán los sabios guardianes, que conocen el punto débil del virus y permanecerán allí durante mucho tiempo (a veces toda la vida) esperando apaciguadamente, por si el enemigo (COVID19) ataca de nuevo. Si de casualidad esto ocurre (que puede ocurrir perfectamente), la respuesta del SI es mucho más rápida puesto que ya tenemos la información de como vencer al virus incluso antes de que este aparezca nuevamente. Es decir, los anticuerpos se van a crear mucho más rápido y de mucha mejor calidad (a veces se llaman super-anticuerpos).

El caso del COVID19 no es diferente al de otro virus, claro que se generan anticuerpos, y claro que tenemos respuestas neutralizantes mejoradas si previamente lo hemos pasado.  Lo que aún no tenemos son respuestas exactas a preguntas del tipo ¿Qué exposición hay que tener para generar anticuerpos duraderos y de calidad?¿Cuánto pueden durar en nuestro organismo?¿Pueden permanecer toda la vida en nuestro cuerpo si no hay una nueva exposición al virus?.  Es normal no tener todas las respuestas, pues apenas han pasado unos meses desde que todo esto empezó, pero esa gente que a veces se la critica, son las que están estudiando al virus sin descanso para poder responderlas cuanto antes. 

Hasta aquí, lo que has leído es todo perfecto, sin embargo, lo que estas viendo a tu alrededor, es que muchas personas están teniendo que ser atendidas debido a que este virus esta ocasionando múltiples problemas respiratorios, como neumonías, embolias, trombosis, etc., y que hacen que las personas tengan que ser ingresadas en UCIS porque son incapaces de respirar. Cuando esto ocurre pensamos que nuestro SI está fallando, pero la verdad es que no es así.  El SI es incansable, por lo que en realidad, lo que ocurre, es lo contrario,  el SI va a la carga con una respuesta inmune cada vez más grande e intensa, generando un ambiente tan hostil que incluso es perjudicial para nosotros mismos. Una de las moléculas claves en todo esto son las citoquinas, que como ya hablamos antes, eran mensajeros que servían para comunicar unas células con otras y poner en marcha procesos de defensa. Estas citoquinas son liberadas principalmente por las células (por ejemplo, por los macrógagos cuando atacan a los patógenos) y son sustancias de carácter pro-inflamatorio. Cuando estas citoquinas o se unen a otras las células,  ponen en marcha dentro de la célula procesos inflamatorios, lo que implica que esta nueva célula genere a su vez mas citoquinas. Claro, esto puede ser como un circulo cerrado, a mayor numero de citoquinas, más interacción con las células, que a su vez generan más citoquinas. En principio esto esta pensado para generar rápidamente un entorno inflamatorio (la inflamación genera un ambiente ventajoso para el sistema inmune y poco favorecedor para el virus).  

En condiciones normales, también se generan un numero de moléculas que son anti-inflamatorias, por lo que cuando los macrofagos no tienen a ningún enemigo que abatir, la situación poco a poco vuelve a la normalidad. Si esto no ocurriera, el SI ya dijimos que era implacable e incansable por lo que seguiría cada vez más y más dentro de este circulo cerrado que genera un incremento exponencial de la situación inflamatoria. Pues bien, realmente esto es lo que esta pasando con el COVID19, se replica tan rápido en el interior, que al SI no le queda más remedio que ir con todo, liberando una gran “tormenta citoquinica”.  Los casos “graves” del COVID19, son los que esto ocurre,  la inflamación es tan grande, que ocasiona que los pequeños sacos de aire del pulmón se llenen de líquido, impidiendo y dificultando la respiración (de ahí lo de la neumonía) y generando trombos, ya que la inflamación y el propio daño que produce el virus en las células que revisten los vasos sanguíneos,  produce un incremento de la coagulación sanguínea (de ahí el incremento de trombosis y embolias pulmonares). 

Leyendo esto, entendemos porqué las personas más afectadas y con mayor índice de mortalidad son aquellas que tienen alguna comorbilidad asociada (problemas respiratorios, obesidad, hipertensión, problemas cardiovasculares, etc.). Claro, si ya tienes un problema respiratorio de base y esto ocurre, pues las consecuencias se magnifican. Lo mismo ocurre con las afecciones cardiovasculares e hipertensivas, puede ocurrir que el COVID19 termine de dar el “último empujón” que produzca nefastas consecuencias. Un caso quizás menos obvio y entendido es el de la obesidad y la diabetes, sin embargo, estas enfermedades producen consecuencias nefastas en multitud de patologías. Las personas que tienen un numero mayor de células grasas en su organismo, producen un incremento mucho mayor de citoquinas ante cualquier tipo de situación, por eso son etiquetadas como personas en un “situación pro-inflamatoria” ya de base. Claro, en el contexto del COVID19 esto puede ser algo muy peligroso. 

Maldito virus la que está liando, necesitamos generar una buena defensa para librar esta y futuras batallas, pero para ello necesitamos estar expuestos al patógeno, pues esta es la única forma de generar anticuerpos de memoria. Sin embargo, estamos viendo que esto puede ser fatal para las personas mayores y/o con comorbilidades. En estos casos, tener anticuerpos puede tener como coste la vida. Por lo tanto, lo que la mayoría de la gente esta esperando, es la creación de una vacuna que arroje un halo de esperanza. La vacuna es una forma de tener anticuerpos a través de una batalla “amañada “ del SI contra el virus.

Seguro que has escuchado y leído comentarios del tipo “nos están engañando, no es normal que unas vacunas se hagan en años y otras en meses”. De nuevo, comentarios que, aunque ciertos, (hay vacunas que tardan años), son inoportunos, puesto que la elaboración de una vacuna no sigue un único proceso, y como otras cosas en la vida, va mejorando con el tiempo. Es decir, no hace falta tener de primeras el mejor coche, puedes desplazarte en uno de gama menor hasta que llegue la posibilidad de tener un “Ferrari”. Con la primera vacuna pasa igual, es cierto que no tendrá el máximo potencial inmune que podamos crear, pero sin duda generará un efecto positivo para aquellas personas que sea necesaria. Por lo tanto, si es posible acortar el tiempo de reacción de una vacuna, aunque con ello perdamos parte de su eficacia.

El proceso de creación de una vacuna son principalmente 3: Primero se crea, luego se prueba (ensayos clínicos) y después se fabrica. Los 2 primeros (sobre todo) pueden ser acortados debido que hay diferentes formas de llevarlos a cabo. Vamos a explicar esto brevemente para ir terminando

El objetivo de una vacuna es iniciar una batalla “amañada” del virus con tu SI para que le resulte muy fácil vencer y por tanto generar anticuerpos de memoria. Esto se consigue introduciendo un virus debilitado y sin capacidad de replicarse dentro de tu organismo. Es decir, no puede “llamar” a sus amigos para que ganen la pelea, por lo que tu SI le dará una buena paliza. Es por esto que, en ocasiones, podemos tener síntomas similares a la enfermedad (ligero malestar, fiebre, etc.), pero el cuento tiene un final feliz, vas a ganar la batalla y generaras cierta defensa de cara al futuro. La calidad y el tiempo  de la defensa futura depende de la calidad de la vacuna, pero seamos serios. ¡Mejor será si nuestra defensa es un poco mejor, sobre todo para sujetos vulnerables!

El primer paso es el de fabricar la vacuna, y es uno de los más importantes, puesto que hay “muchas formas” de crear una vacuna y depende de como se hagan, este proceso puede ser más lento/rápido y mas/menos eficaz. Normalmente (como es lógico), los procesos de vacunas necesitan más tiempo de dedicación (años), esto se debe principalmente a que la vía de creación de la vacuna precisa del cultivo de el virus en estratos biológicos, hasta que generemos un virus muy muy debilitado (es el mismo virus pero débil). Es probable que estos procesos ya estén en marcha, pero al necesitar soluciones rápidas se pueden poner en marcha otras vías mucho más rápidas pero que son algo menos eficaces.

Otra forma es coger al virus y someterle a un proceso que lo “desnaturalice” (normalmente térmico o químico), ahora lo que tenemos es un virus “atontado”, el cual tiene la batalla perdida con nuestro sistema inmune. Otra forma es coger una parte del virus (normalmente alguna proteína específica), que sea detectada por nuestro SI y genere anticuerpos específicos para esa parte. En ambos casos tendremos una vacuna mucho más rápida (semanas o meses) pero con una efectividad menor. ¡Es mejor esto que esperar años!.

La segunda fase son ensayos clínicos para testar la vacuna (normalmente en humanos) e ir resolviendo preguntas como ¿Cuánta inmunidad genera?¿Qué posología (dosis) es la adecuada?¿Existe algún tipo de efecto adverso?. Normalmente estas fases son lineales, pero en caso de emergencia se pueden ir haciendo de forma paralela para acortar los tiempos.

En resumen, si es posible tener una vacuna en un tiempo menor, aunque su eficacia no sea tan grande como las que puedan venir en el futuro. Aún así, creo que hay que poner en valor el esfuerzo incansable de esa gente que día a día está investigando para que poco a poco podamos conocer en mayor profundidad a este “miniser” que ha venido a formar parte de nuestro mundo. Espero que el texto te haya resultado interesante y te haya ayudado a entender un poquito mejor lo que todos estamos viviendo en primera persona. Y hasta que todo esto se resuelva, vamos a colaborar siendo respetuosos, pero sin tener ninguna duda que de esto saldremos adelante.

Muchas gracias

Victor Ortega pascual.

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