EL ANÁLISIS MUSCULAR; ELECCION DEL PUNTO DE VISTA PARA EL DISEÑO Y PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIOS. (PARTE 3.1).

PARTE 3.1: ALGUNOS EJEMPLOS PRÁCTICOS 

¿Bajo qué punto de vista operas cuando realizas, diseñas o prescribes un ejercicio? ¿Haces algún tipo de razonamiento basado en el análisis de la función muscular?.

Lo que viene a continuación, son ejemplos de lo expuesto anteriormente. Si no lo has leído, te recomiendo “pierdas” 5 minutos para hacerlo y así poder continuar de forma lógica. PINCHA AQUÍ PARA INICIAR LA LECTURA DESDE EL PRINCIPIO.

Vamos a rescatar 3 ejemplos del mal uso que se da al análisis de la función muscular a la hora de realizar o proponer ejercicios. Aplicando puntos de vista erróneos o no suficientemente correctos.

  • Ejemplo 1: Pared abdominal: 
  • Ejemplo 2: Rotación interna del humero. 
  • Ejemplo 3: Glúteo medio.

EJEMPLO 1: PARED ABDOMINAL

Quizás, este sea uno de los ejemplos más clásicos y que mejor describen este mal uso del punto de vista en el análisis muscular a la hora de aplicar el ejercicio.

Imagen 3: Imagen buscada en Google con el término “tabla ejercicios lumbares.

Prácticamente el 80% de los ejercicios que se hacen para la pared abdominal, están propuestos basándose en un punto de vista anatómico. Nuevamente, nos remontamos a un modelo clásico proveniente del culturismo, para avalar la continuidad de este del punto de vista a día de hoy. Es normal hacer una búsqueda de ejercicios abdominales y encontrar los clásicos ejercicios tipo “crunch” y derivados de estos (imagen 3). Todos estos tienen la finalidad de trabajar tu pared abdominal por medio acercar el origen a la inserción (punto de vista anatómico), ya sea para el recto u oblicuos. Claro, desde el punto de vista anatómico la función de la pared abdominal es flexionar y/o rotar la columna lumbar. Sin embargo, aunque es cierto que hacen estos movimientos, su función cambia si lo miramos desde el punto de vista biomecánico.

Desde el punto de vista del movimiento humano, su función no es otra que perpetuar la estabilidad de tu sistema lumpopélvico (coxo-lumbopélvico más correctamente). Tus abdominales están en tu cuerpo para eso, ya que la columna es inherentemente inestable, y se colapsaría con pocos Newton de compresión si no existiera este sistema estabilizador (19). No corresponde hablar de la estabilidad lumbopélvica, pero si nombrarla para descartar rotundamente su trabajo mediante el primer punto de vista. Además, la peculiaridad de este ejemplo, es que seguir el punto de vista anatómico lleva un problema asociado que no es solo el de enseñar incorrectamente a tu SNC como, cuando y donde necesita de esta musculatura.

Esta problemática tiene relación con la salud, y es que lamentablemente, seguir el modelo anatómico (acercar el origen y la inserción), conlleva trabajar el músculo mediante la realización de flexiones, flexiones laterales, rotaciones (o combinaciones de estas), en la columna lumbar. Este tipo de movimientos realizados repetidamente y/o con carga (la misma activación muscular provoca una carga), ha sido relacionado con daño en la columna lumbar y en sus estructuras adyacentes (20-24) , así como con el dolor lumbar (25, 26). Paradójicamente (y sorprendentemente), ¡Estamos trabajando la acción contraria para la que están diseñados los abdominales!. Están ahí para frenar y estabilizar estos movimientos en la columna lumbar, no para producirlos. Parece increíble que aun así, la gran mayoría de “profesionales” del sector utilicen este modelo operacional. Por lo tanto, es primordial abordar este trabajo pasando al siguiente punto de vista, el biomecánico.

Como veníamos hablando, la pared abdominal tiene la función de estabilización lumbopélvica frente a cargas externas, frente al movimiento de las extremidades, etc. Igualmente, la transferencia de fuerzas necesita de una estabilidad central que aporte un punto fijo para que la energía no se disipe. Nunca podrás tener fuerza aplicada al movimiento sin un buen sistema de control motor en la musculatura del tronco. Por lo tanto, este es el punto de vista sobre el que debes bastarte a la hora de proponer un trabajo para la pared abdominal. Pero, ¿Es suficiente con este punto de vista?. Este punto de vista es correcto, pero no suficiente ya, que tu SNC es quien decide como y cuando y que activa. Cuando predice que hay, o que va haber una perturbación de la estabilidad, envía ordenes eferentes para que el sistema estabilizador haga frente a esta situación. Estas órdenes, a menudo se anticipan al movimiento (se activa antes incluso de que se produzca el movimiento), tienen como misión generar mayor o menos co-contracción en función del grado de desestabilización o carga externa, etc. Si tienes que mover una pierna para andar, seria incoherente que tu SNC activara tu pared abdominal al máximo de contracción, esto crearía un exceso de compresión en la columna, innecesaria totalmente para esa situación. Por lo tanto, diseñar ejercicios abdominales que tengan en cuenta este tipo de cosas (la información que se envía al cerebro y la respuesta que se deriva), seria realizar un trabajo abdominal pensando en el tercer punto de vista. La interrelación de los 2 últimos puntos de vista te hará generar un trabajo de la pared abdominal totalmente orientado a la funcionalidad y sin riesgo.

PINCHA AQUÍ PASA CONTINUAR CON EL SIGUIENTE EJEMPLO.

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